No quiero hablar mal de mi jefe en entrevista
-Christian, yo soy un mal profesional. Cometí un gran error. Me
fui de la empresa en la cual trabajé por más de 5 años, en donde tenía
beneficios, un gran apoyo a mi familia y me dejé seducir de una oferta laboral
donde ganaba el doble. Tenía el alcance del cargo que había vislumbrado hace
muchos años; pero al cabo de 6 meses me despidieron porque “no di la talla”.
-¿Qué pasó? ¿Por qué te sucedió eso?
-…. Para resumir, mi jefe era una persona altanera, no valoraba el
componente humano. Le gustaba humillar y presionar al equipo con tal de figurar
como la más autoritaria. Llegué a un punto de ansiedad y desesperación, que me
llevaba al punto que al verla, empezaba a sudar y temblar. Dudaba de mis
conocimientos y buscaba como apagar mi brillo para no “entrar en zona de
riesgo”
Esta es la historia de “Juan” un hombre inteligentísimo. Padre de
una hermosa niña y gran esposo. Es un profesional consagrado, curioso. Con una
trayectoria de más de 10 años en áreas de tecnología. Ahora se encontraba sin
trabajo y trabajando como freelance bajo unas condiciones contractuales
desfavorables.
¿Qué hicimos con “Juan”? empezamos a trabajar en técnicas y
reestructuración cognitiva centrada en:
-
Hacerle duelo a esa relación laboral toxica (ejercicio de silla
vacía)
-
Darle más relevancia a los aprendizajes de 10 años de experiencia
laboral exitosa y no a 6 meses de una etapa “fallida”
-
Convertir esta etapa fallida como una oportunidad de aprendizaje
para diseñar una mejor estrategia de empleabilidad
Resultado: al cabo de 2 meses Juan se logró ubicar en una
importante multinacional.
Todos podemos ser Juan. En ciertos momentos de la vida, se
presentan dificultades, pero son temporales, por más difíciles que parezcan,
siempre serán pasajeras. Y si ves que no puedes con la situación, levanta la
mano, pide ayuda, investiga sus referencias y toma la mejor decisión.
Es una historia real y reciente en tiempos de pandemia.

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